El mundo es un pañuelo
23 Noviembre 2008
Hace unas semanas hablaba de todo lo que podía pasar en un viaje de autobús en la ciudad… y todo ello está cada vez más cerca.
Por razones desconocidas, esas historias de autobús se han vuelto a repetir estos días. Y no precisamente ahí, en un asiento de la última fila.
Si ahora mismo volviese al pasado, vería todo esto de otra forma, demasiado lejano a mi alcance, pese a que aún lo es aunque ya no a ese nivel. Pero esta semana todo ha cambiado, o al menos ha empezado a cambiar.
Encuentros de búsquedas, reencuentros y casualidades o vete tú a saber qué astros alineados han hecho que la historia se repitiera y que me diera cuenta en una sola tarde de lo pequeño que es el mundo.

Porque una y mil veces diré que no creo en las casualidades, aunque este tipo de situaciones me hagan dudar de lo contrario. Y siempre estaré seguro de que el mundo es un pañuelo. El mundo y cualquier lugar por muy grande que sea en él.
Sentimientos anónimos
5 Septiembre 2008
Subirse al bus es iniciar un nuevo viaje. Un breve viaje, por el que discurrirá rápidamente su pensamiento, de aquí para allá. De rostro en rostro.
Cada vez que se sube al bus, inicia una relación anónima. Una breve relación con el resto de pasajeros del mismo.
Mira, observa, escucha. Relaciona. Una breve relación que desaparecerá nada más bajar del bus.
Se sube al bus. Cada día a la misma hora. La misma línea. La misma lluvia.
Cada día un bus diferente. Un chófer diferente. Personas diferentes. ¿Volver a empezar, cada día?
Es la utopía de la gran ciudad en una como la suya. Un sueño. Sueña cada vez que sube, en encontrarse cada vez con alguien diferente. Sueña con estudiar sus rostros, sus miradas, sus pensamientos internos. Hablar sin hablar. Reir sin reir. Llorar sin llorar.
Y sueña, con ser parte de las vidas de los demás, por un pequeño instante, un minuto, un sólo segundo… que queda vaciado en el abrir y cerrar de puertas. Abrir y cerrar que supone un discurrir de gente nueva. Un nuevo flujo de pensamientos, expresiones, rostros e ilusiones.

Un utópico sueño en una ciudad muchísimo más pequeña como para que eso pudiera ocurrir. Algo lejano para sus esperanzas. Huir del mundo, desconectar. ¿Empezar de nuevo? Una nueva oportunidad. Una oportunidad que surje cada vez que sube a ese bus. Cada vez que alguien se sube a su bus.
Pero nunca lo consigue. Nunca consigue aprovechar todas esas oportunidades. Entra, sí, sigilosamente por momentos en la vida de los demás. Escuchando atentamente, mirando. Pero nunca se atreve a entrar de lleno, de verdad. De acercarse.
Y un buen día, aquella persona en la que entró en su vida por un pequeño momento, volvió a aquel bus. Y siguió escuchando, observando. Pero nunca se atrevió a acercarse a nadie. Nunca llegó a entender por qué fué la única persona que volvió a aquel siempre anónimo bus. Nunca.
Y pasaron los años. Seguía cogiendo el mismo bus. A la misma hora. La misma línea. La misma lluvia.
Pero algo cambiaba. Cada vez se daba cuenta de la necesidad de empezar de verdad. Siempre soñó con hacerlo, siempre lo tuvo ahí, pero nunca lo hizo. Era la hora de volver a empezar.
Y aquel ser, volvió a entrar en aquel bus. Nunca lo había entendido, pero en ese momento terminó de comprenderlo. Era una señal. Una persona entre tantas miles que habían pasado por allí no podía ser menos. Y se acercó.
Por su corazón pasaron indescriptibles sentimientos, que nunca antes había vivido. Esta vez, no eran breves momentos por los que pasaba por la vida de los demás, no. Entraba de verdad. Había logrado su objetivo. Era entonces el momento de abandonar para siempre aquel bus.
Era el espíritu errante de la línea número trece. Acababa de volver a empezar. Volver a nacer. ¿Resucitar?
Desde aquel día nadie volvió a pasar dos veces por la misma línea. Pero volvió a subir otro nuevo espíritu errante que volvía a pasar desapercibido entre todas aquellas personas. Subió al bus. A la misma hora. A la misma línea. La misma lluvia.
Volver atrás a veces es necesario
8 Junio 2008
Hacía tiempo que quería empezar a usar decentemente este blog, pese a que sólo haya alguna que otra persona (a la que estoy agradecido) que lo visite o vaya a visitar.
Hoy estreno la primera entrada auténtica relatando lo que ha sido esta última semana del curso, y con una pequeña reflexión a la que he llegado con la experiencia de estos últimos días.
Como se puede ver en la correspondiente entrada de mi fotolog, este jueves pasé una tarde un tanto extraña. Estuve a punto de revivir sentimientos que me hicieron pasar una etapa bastante dura de mi vida. Volví en cierta parte al pasado, pero no por mí. Pero después me dí cuenta de que no podía volver atrás, lo único que conseguiría sería hacerme más daño y sufrir al recordar aquellos tiempos. Había conseguido olvidar aquello, pero lo pase realmente mal aquella noche del jueves.
Anteayer, viernes, volví a vivir alguna parte del largo verano pasado. Cosa que no me gustó nada tampoco, aunque no llegué a llevarme tan mal rato como el día anterior. Pero, en fin… revivir tiempos pasados no debe de ser lo mío.
Anoche volví a ver a mis tios, que residen en mi mismo barrio y que no suelo ver a menudo, aunque poco a poco nos vamos viendo más. Pero hacía ya unos cuatro años que no veía a mi primo de 19 años. Vinieron a cenar a casa. Fué una especie de amago de mi infancia. En ocasiones puede resultar doloroso recordarla.
Y para finalizar, hoy he estado con mi familia (parte de mi madre) de merienda-cena. He vuelto a ver a primos y tíos que hacía la tira que no veía. Aunque al principio no me sentía muy comodo, me ha venido bien estar con ellos aunque sea una tarde. Retomar la relación entre la familia y nosotros es algo que valoro mucho y le doy mucha importancia. Pronto, como mucho dentro de dos meses (en la boda de una prima) nos volveremos a ver.
Resumiendo, que empezaba terminando la semana con mal gusto recordando viejos tiempos, pero he terminado bien, renovando aquel recuerdo de mi extraña infancia.
He llegado a una conclusión: a veces es necesario volver atrás, siempre que no sea doloroso
Un abrazo.
P.D.: Es una maravilla escribir en el blog. Escribo muchísimo más agusto que en el fotolog y es mucho más cómodo. No sé si serán las ganas de empezar a escribir o algo, pero a partir de ahora redactaré más a menudo aquí.
Take a picture
4 Febrero 2008
Que aunque algunos lo piensen, no es tarea fácil. Hay que saber usar bien la cámara.
Hace unas horas, después de actualizar sobre lo del twitter, he escrito lo que se supone que iba a subir en vez de esto, pero ahora no tiene mucho sentido.
Cristina nos propuso el otro día a los que nos gustara la fotografía tomar alguna foto sobre el cambio climático, para llevarla a la 2ª reunión Intercentros del próximo jueves.
Yo no podía ser menos, y como no tenia nada que hacer, he salido corriendo justo antes de que se pusiera el sol. En un principio tenia pensado sacarlas desde el parque arrilla, pero luego me he tenido que ir hasta casi donde acaba altza… donde he encontrado este sitio perfecto…
A las 7 he decidido volver y por el camino me he sentado en la acera para sacarles a los coches ^^
La cuestión es que ayer no salí en todo el día de casa, y por eso había escrito algo al respecto. Creo que merece la pena que ponga algo de lo escrito…
“Aquella tarde, de un martes o jueves de noviembre, no recuerdo, Oihane y yo nos bajamos en larratxo y le vi a Jaione por primera (y última) vez con el pelo teñido. Subimos al sporting y estuvimos viéndoles entrenar…
Yo me fui antes que ellas, al día siguiente teníamos examen.
Pues desde entonces no he vuelto a estar con ellas. Ni con ellas ni con nadie más. Parece mentira… aunque también es culpa mía, claro.
No sé qué hacer. Cada vez está todo el mundo más borde conmigo. Y yo cada vez estoy peor. Y se me pasan cosas por la cabeza…
Así al menos, no cometo errores…”
un saludo!!
MPC!!!
«She moves like she don’t care
Smooth as silk, cool as air…»Maria, Blondie.










