Son las 08:55 de la mañana y suena la campana. Subimos las escaleras y tras atravesar varias puertas entramos en clase. Tenemos examen de lengua.

Pero Ander ve el examen encima de la mesa, y Cristina no está ahí. Llega un grupo de personas a cotillear. Demasiado tarde, Cristina ha visto gente.

Hemos rozado el suspenso general por unos instantes, hasta que alguna persona se ha confesado. Al final sólo nos bajará un punto del examen a toda la clase.

Menuda forma de empezar el día.

Ha sido terminar el examen, ir a la clase de al lado a hacer el de francés, sonar la campana y tener una sensación de libertad increíble. Es que 5 exámenes en 4 días consecutivos dejan mella.

A última hora de la tarde, en tutoretza, hemos resuelto las típicas dudas de última hora antes de ir a Orio el lunes.

He llegado a casa y (despues de dormirme sentado en la silla) me he puesto a recordar aquellos momentos del año pasado allí. Parece increíble lo que hemos cambiado, y el primero yo. Sé que no va a ser fácil estar allí, sobre todo por las noches. Pero me siento optimista, y con aires de cambio.

Y no, aunque lo parezca la foto no es del verano. Finales de marzo del año pasado, mientras esperábamos a hacer piragüismo, una mierda vamos.

Un saludo!

MPC!!

«Ella ríe sin saber por qué, ella habla sin saber por qué.
Ella mira a su alrededor y no ve más que dolor.»

Niña, La Quinta Estación.


Post original

Escribe un comentario